Como alumno de Gaetano Rossi, abre su taller en Milán donde se dedica al comercio y reparación de instrumentos de arco, colaborando frecuentemente con la familia Bisiach, que animaba el mercado milanés en aquellos años.
En la construcción de sus propios instrumentos, Tarasconi adopta un estilo individual que se distingue por el diseño alargado de las «f» y por el color naranja-marrón del barniz.
Este violín es un ejemplo característico de ese período y se encuentra en excelentes condiciones de conservación, con una excelente calidad de fabricación y rendimiento acústico. El instrumento es original en todas sus partes y viene con un certificado.